domingo, 8 de abril de 2018

ES HORA DE RESPONDER A DIOS, A LA VOCACIÓN


ES HORA DE RESPONDER A DIOS, A LA VOCACIÓN



 Hemos llegado a un momento en el que debemos ser sinceros delante de Dios y con nosotros mismos.

 Lo que hagamos determinará nuestra vida y la de los que nos rodean.

 Debemos considerar el momento único en el que nos encontramos.

 Si no hacemos un verdadero esfuerzo, no vamos a poder seguir adelante, vamos a quedar postrados acá, vamos a seguir naufragando en tinieblas o chapoteando en el barro corrompiéndonos aun hablando sobre Dios todo el tiempo.

 Debemos considerar que el enemigo está suelto, tiene patente de corso, debemos ver y admitir que no podemos hacer frente a la embestida infernal.

 Si bien Dios siempre gana y la victoria es siempre suya, hay que llegar a eso y hay que colaborar para que eso sea una realidad.

 Si no colaboramos con Dios, la realidad es y será la que estamos viviendo-padeciendo, el infierno en el mundo, el adversario liberado y con capacidad de hacer lo que se le ocurra sin límite alguno.

 Para el adversario es como cazar en el zoológico, somos presa fácil del enemigo que tiene poder, habilidad, experiencia, sabe lo que quiere, sabe como conseguirlo.

 Considerar que recién abrimos los ojos a la abominable realidad que se viene, recién nos desayunamos de lo que el enemigo es capaz, mientras que el adversario ya está cenando, y la cena somos nosotros, son nuestras almas.

 No estamos preparados para las exigencias de la etapa que viene, es necesario reconocer que debemos hacer un esfuerzo, porque nos vamos a perder sin remedio aun hablando de Dios todo el tiempo.

 Debemos aprender a librar el combate espiritual porque el enemigo ya está asechándonos, si no nos defendemos, si no nos organizamos, nos vamos a perder, y la culpa es y será nuestra.

 Nadie va a hacer lo que nos corresponde hacer.

 Es la hora de responder a Dios, de obedecer al Señor y de dar lo mejor de nosotros mismos.



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