viernes, 18 de noviembre de 2016

OTRO PERFIL DEL ANTICRISTO



OTRO PERFIL DEL ANTICRISTO


Esta es su maldita y miserable existencia, pura puesta en escena, una mentira, un personaje cambiante que se adapta a la situación, que miente según la necesidad buscando el aplauso, el reconocimiento, la aceptación, queriendo huir del temido anonimato, temiendo como a la peste el ser ignorado o pasar desapercibido.

Se alza desesperado reclamando ser visto, adorado, tomado en cuenta y de ahí que cada día grite con mas fuerza, se vuelva mas repugnante, exagerado y descarado.

Considerar lo que sucede, a cada instante se abisma mas en su ego-vacío-nada-miseria, se descompone, deshace, descrea, se pierde en las cenizas en las que se convierte suplicando aceptación, buscando adoración.

Cuanto mas se hunde en su miseria-nada, mas vacío-desolación percibe y de ahí con mayor espanto, miedo y desesperación se alza el cerdo histérico reclamando ser adorado, visto, tomado en cuenta.

De ahí es que se desespere por ser según lo que se le pide o lo que el mundo alaba y celebra, por esa necesidad enfermiza de adoración, reconocimiento, aceptación.

Ahí es donde exagera, se excede y hace lo impensable como leal a su imagen que presenta como adorable, deseable, para ser tomado en cuenta.

Existe por y para sí mismo, o peor, por y para esa falsa imagen que de sí alza, levanta, enarbola, expone y para la que busca aceptación-reconocimiento-adoración.

Se consume exponiendo esa falsa imagen de sí, su máscara-fachada, lo que considera su salvación, un falso cristo, un anticristo.


 Se tiene lástima a sí, se auto compadece, se arrastra como larva de demonio sobre la faz de la tierra preocupado por sí.

 No hace otra cosa mas que pensar en sí, lamentarse, se mira con lástima-pena-autocompasión enfermiza e infernal.

 Se lamenta de lo que es y de lo que le ha tocado vivir-padecer y así se arrastra sobre la faz de la tierra como gusano.

 Quiere ser visto-reconocido, quiere ser exaltado y verse destacado.

 Hay que estar atento a su última treta, trampa, embuste, ahora viene queriendo dar lástima.

 Viene buscando ser reconocido como igual, suplicando ser tomado en cuenta.

 Apela a lo sensible, pretende dar lástima, pero es un cerdo infernal.

 Es una víbora maldita reptando sobre la faz de la tierra, fingiendo ser oveja, pero es un ave rapaz, un lobo feroz, una bestia infernal abominable, repugnante.

 Es un abismo en sí mismo, su ego es inconmensurable, es una babosa despreciable, repugnante.

 Esto es porque se tiene lástima a sí mismo, se auto compadece, y del abismo de su miseria se alza buscando, demandando, exigiendo, aceptación, reconocimiento, adoración.

 Acusa y hace sentir culpables a todos cuando no lo tratan como el dios y centro que desea ser, cuando no es reconocido, adorado, alabado, tomado en cuenta y obedecido.

 Adula para lograr aceptación, para entrar, se hace pequeño y lisonjero, es repugnante, zalamero, da asco, babosa infernal.
 Todo su inmundo interés es dar lástima, porque así obtiene la atención que desea, que su ego abismal reclama.
 Pide ser reconocido como igual, quiere ser tomado en cuenta como uno mas, sin embargo es un maldito cerdo infernal.

 No fue, no es, ni será el dios que dice y cree ser, el dios que quiere creer que es y que desea hacer creer que es. Es un maldito y repugnante mentiroso, farsante, embustero, un ególatra narcisista infernal absolutamente inmundo, chorrea inmundicia de su abominable ser rastrero.

 Con tal de conseguir satisfacción para su ego, atención, con tal de lograr ser el centro del universo, es capaz de decir y hacer cualquier cosa.

 Es delirante de orgullo, se encuentra encerrado en su evasión de la realidad, en esa fantasía en la que cree la mentira que dice-presenta como personalidad frontal-imagen-pantalla-fachada.

 Es tan leal a su deseo de adoración que termina siendo esclavo de éste, se vuelve un ególatra recalcitrante, narcisista infernal insoportable, capaz de decir y hacer cualquier cosa con tal de ser tomado en cuenta, visto, adorado, no despreciado.

 No ama nada ni a nadie, solo esa ambición-sed de adoración que arde en su interior de la que ha venido a ser esclavo y que se ha constituido en su esencia y se ha vuelto su razón de ser y el motor de su hacer.

 Con tal de satisfacer ese abismo de egolatría, esa sed de adoración, necesidad de reconocimiento-aceptación-ser tomado en cuenta, es capaz de cualquier cosa, de ahí que carezca de lealtad real, solo tiene intereses, ambiciones.

 Es cambiante, mutante, se adapta, camaleón que puede fingir con gran habilidad ser cualquier cosa, un imitador, chanta, embustero, farsante, monito remedador, un payaso de circo que delira que es dios, famoso, un gran artista en escena.

 Esa es su maldita y miserable existencia, pura puesta en escena, una mentira, un personaje cambiante que se adapta a la situación, que miente según la necesidad buscando el aplauso, el reconocimiento, la aceptación, queriendo huir del temido anonimato, temiendo como a la peste el ser ignorado o pasar desapercibido.

 Se alza desesperado reclamando ser visto, adorado, tomado en cuenta y de ahí que cada día grite con mas fuerza, se vuelva mas repugnante, exagerado y descarado.

 Considerar lo que sucede, a cada instante se abisma mas en su ego-vacío-nada-miseria, se descompone, deshace, descrea, se pierde en las cenizas en las que se convierte suplicando aceptación, buscando adoración.

 Cuanto mas se hunde en su miseria-nada, mas vacío-desolación percibe y de ahí con mayor espanto, miedo y desesperación se alza el cerdo histérico reclamando ser adorado, visto, tomado en cuenta.

 De ahí es que se desespere por ser según lo que se le pide o lo que el mundo alaba y celebra, por esa necesidad enfermiza de adoración, reconocimiento, aceptación.

 Ahí es donde exagera, se excede y hace lo impensable como leal a su imagen que presenta como adorable, deseable, para ser tomado en cuenta.

 Existe por y para sí mismo, o peor, por y para esa falsa imagen que de sí alza, levanta, enarbola, expone y para la que busca aceptación-reconocimiento-adoración.

 Se consume exponiendo esa falsa imagen de sí, su máscara-fachada, lo que considera su salvación, un falso cristo, un anticristo.

Considerar que cualquiera que se tenga lástima a sí mismo y busque aceptación-reconocimiento en el mundo por lo que dice que es y por lo que cree que es capaz de hacer, es un ególatra narcisista infernal impregnado del espíritu del anticristo, y por lo tanto, es un anticristo en sí mismo, un esclavo de su ego fácilmente manipulado por satanás, instrumentalizado por las tinieblas y utilizado para la ruina propia y de la creación.



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