miércoles, 27 de abril de 2016

EL PUEBLO ARGENTINO NECESITA UN CONDUCTOR



EL PUEBLO ARGENTINO NECESITA UN CONDUCTOR


Una verdadera autoridad forma, educa, guía a su pueblo, lo hace crecer, madurar, progresar, evolucionar espiritual, moral, intelectual y terrenalmente, y a la vez, continúa su misma evolución, crecimiento, progreso tendiendo cada día mas a Dios y a los cielos que a la egolatría y los infiernos.

Una autoridad perversa, viciosa, corrupta, se dedica a incapacitar, embrutecer, enviciar y corromper a su pueblo para dominarlo, someterlo, manipularlo y arriarlo como a bestias con mentiras, premios y castigos, pero por sobre todo, para dominarlo por el terror si se rebela o no cree las mentiras impuestas.

 Hay dos formas de madurar, una por medio de la educación y otra a golpes, generalmente terminamos eligiendo el peor camino.


 El verdadero conductor busca la maduración de su pueblo.

Algunas consideraciones:


A) PARA QUE MADURE UNA PERSONA POR MEDIO DE LA EDUCACIÓN SE DEBEN CUMPLIR REQUISITOS:


1.- El que educa debe estar debidamente educado, formado, maduro y amar lo que hace. Debe también, esforzarse por continuar creciendo, evolucionando y madurando constantemente, mas aun mientras educa a otro.

2.- El que es educado, debe colaborar esforzándose por aprender, comprender, dejarse guiar, confiar y obedecer.


B) SI NO SE CUMPLEMN LOS REQUISITOS anteriores se cae en el otro camino, y esto puede ser porque:


1.- Se carece de educador capacitado.

 ¿Quién educa en esta situación?, Cualquiera, por eso transmite sus errores, limitaciones, fallas, vicios, corrupciones, limitando, atrofiando, estropeando al que es educado.

2.- Se carece de educando con buena predisposición e intención de crecer, madurar, progresar, esforzarse.

 Acá, haya o no haya un buen educador, uno capacitado, el método termina siendo siempre el fatal, el no recomendable, el accidentado, el que implica violencia, imposición.

3.- Se dan ambas situaciones juntas, no hay educador capacitado ni educando con buena intención.

 Acá es una guerra constante por imponerse, dominar y prevalecer mutuamente. Uno finge hacer el bien a quien quiere dominar y el otro finge obedecer a quien quiere evitar y controlar.


C) EN LAS NACIONES


1.- Una verdadera autoridad forma, educa, guía a su pueblo, lo hace crecer, madurar, progresar, evolucionar espiritual, moral, intelectual y terrenalmente, y a la vez, continúa su misma evolución, crecimiento, progreso tendiendo cada día mas a Dios y a los cielos que a la egolatría y los infiernos.

2.- Una autoridad perversa, viciosa, corrupta, se dedica a incapacitar, embrutecer, enviciar y corromper a su pueblo para dominarlo, someterlo, manipularlo y arriarlo como a bestias con mentiras, premios y castigos, pero por sobre todo, para dominarlo por el terror si se rebela o no cree las mentiras impuestas.


D) EN LAS RELIGIONES


1.- Aquellas religiones que evolucionan espiritualmente es porque tienen verdaderas autoridades y porque el pueblo colabora en ese progreso.

2.- Las que tienen malas autoridades y son pueblos rebeldes, viciosos, cómodos e indiferentes a Dios, terminan dedicándose al mundo fingiendo salvarlo cuando en realidad son hipócritas embusteras, viciosas, corruptas, perversas como cualquier nación de la tierra.


E) EL VERDADERO CONDUCTOR


 El verdadero conductor debe tener autoridad espiritual y terrenal, debe estar capacitado, formado, educado y haber madurado espiritual y terrenalmente.

 Debe dedicarse a conducir a su pueblo por el mismo camino de maduración, progreso, evolución.

 Debe ir él mismo a Dios como fuente y origen de la Verdad y de todo Bien, del Verdadero y Eterno Bien, y a la vez, debe conducir al pueblo por este camino.

 No hay actualmente una persona capacitada entre los políticos, tampoco la hay entre las religiones y cultos, la miseria y decadencia es abominable, la corrupción es espeluznante, almas corruptas hasta la médula se encumbran y alcanzan los puestos de poder para seguir guiando a los pueblos a la corrupción-degradación-deterioro-perdición-condenación.

 Solo Jesús, El Señor, es un verdadero líder y conductor que puede guiarnos para salir de la postración abominable en la que nos hallamos corrompiéndonos, estropeándonos, padeciendo, encaminándonos a la perdición eterna, pero, ¿Quién lo busca?, ¿Quién discierne su voluntad?, ¿Quién lo sigue-obedece?, mejor aun, ¿Quién da la vida por Él?.



Dr. Jorge Benjamín Lojo.

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